Distorsiones en la identidad creada por Dios: una perspectiva femenina

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Desde una perspectiva bíblica, la distorsión de la identidad femenina comenzó con la caída. En ese momento, lo que Dios había creado perfectamente, de alguna manera, se corrompió. Históricamente, es posible identificar varias distorsiones en relación a la identidad de las mujeres. En este punto nos centraremos en algunos aspectos que han impactado nuestros hogares cristianos y que a veces pasan desapercibidos.

Frente a las distorsiones en las relaciones entre hombres y mujeres, surge el movimiento feminista, presentando un camino de mejora y, supuestamente, de valorización de las mujeres a través de sus acciones. Como cristianos sabemos –o al menos deberíamos saber– que sólo Jesús es capaz de redimir los problemas de este mundo. Sólo a través de una verdadera relación con Él podemos ser redimidos y perfeccionados. Es a través de la redención en Cristo que lograremos una mejora real en el carácter, en las relaciones y en una visión y valoración equilibrada de nosotros mismos. Jesús es el único camino y no comparte este lugar con ningún movimiento cultural, social o ideológico. Jesús es suficiente para solucionar cualquier problema, trauma, dolor en nuestras vidas o en la sociedad. 

Otro punto fuerte del movimiento es el lema “mi cuerpo, mis reglas”. Consideremos lo que dice la Biblia acerca de nuestros cuerpos: ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en ustedes y que recibieron de Dios? No se pertenecen a sí mismos. (1 Cor 6:19. Es fácil asociar este versículo con el tema de la inmoralidad sexual, pero nos gustaría proponer una reflexión en otra dirección. Si entregamos nuestras vidas a Cristo, también entregamos nuestros cuerpos. En respuesta al amor de Dios por nosotros y por su creación, estamos invitados a amar cada parte de este regalo, incluyendo el hecho de que podemos crear vida. Dios escogió a las mujeres para traer a sus hijos al mundo: ¡qué privilegio! No podemos permitirnos ser robados por la distorsión de que las mujeres están en desventaja porque son ellas las que dan a luz y crían a los hijos. Esta carga ha destruido muchos hogares cristianos, imponiendo un yugo que no debería existir en este rol tan importante y privilegiado. El cuidado de la familia y el hogar ha sido considerado algo de menor importancia y valor. Sé honesto en esta reflexión: ¿qué sientes cuando piensas en una mujer que se queda en casa por el bien de la familia en comparación con una que trabaja fuera del hogar? ¿Las ves de manera diferente? ¿Cuál es más valiosa? Permítete cuestionar e invitar al Señor a mostrarte cómo Él valora estas cosas.

Estas mentiras están tan arraigadas que cuando leemos los versículos que instruyen a las mujeres a cuidar su hogar y su familia, tenemos una sensación de extrañeza, como si Dios hubiera olvidado algo o no hubiera pensado en los tiempos en los que viviríamos hoy. Sin embargo, esto no es la verdad. Fue Dios quien nos formó y Él sabe exactamente cómo funcionamos mejor las mujeres. Él fue nuestro “diseñador” perfecto y pensó en cada una de nuestras habilidades y características como mujeres. ¡Lea Tito 2:3-5 y vea lo que nos enseña la palabra de Dios! Al principio, estas pautas pueden resultar incómodas, pero considere por un momento cómo sería si las pautas en la palabra de Dios fueran exactamente lo opuesto a lo que está escrito. Eso no sería coherente con el carácter de Dios, ¿verdad?

Si alguno de estos puntos ha despertado algo en tu corazón, tráelo ante Dios e invita al Espíritu Santo a que escudriñe tu corazón y te revele la verdad. Frente a cualquier idea, conclusión personal, movimiento o ideología, nuestra búsqueda debe ser tener la verdad bíblica como base para juzgar todas las cosas. 

Texto de Ester Saphira Stork

Ester Saphira Stork es parte del ministerio de Consejería y Liberación de la Igreja Presbiteriana República en Curitiba.
Psicóloga y terapeuta EMDR.

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