El discipulado es conocer a Jesús, amar a Jesús, seguir a Jesús y llegar a ser cada vez más como Jesús.
Gálatas 2:20 nos lleva a romper dos paradigmas para crecer como discípulos centrados en Cristo.
- Transición de ser cristianos comprometidos a ser cristianos crucificados.
“Estoy crucificado con Cristo…”
El énfasis está en la identificación total con Cristo y para enfatizar esta unión usa la palabra crucificado. No podemos estar un poquito crucificados junto con Cristo, o estamos crucificados o no. Como un embarazo, o si estás embarazada o no.
- Transición de lo que le hacemos a Dios, a lo que Dios ha hecho por nosotros.
“Quien me amó y se entregó por nosotros”.
Él nos dio la motivación para ser cristianos crucificados. Lo amamos porque Él nos amó primero. ¡Nos entregamos a Él con gratitud y alegría porque Él, que no necesita inclinarse ni entregarse a nada ni a nadie, se entregó en la cruz por nosotros!
La vida comprometida enfatiza lo que debemos hacer por Cristo; la vida entregada abraza lo que Cristo hizo por nosotros.
Creciendo en tu amor por Jesús.
- Creciendo profundamente en tu relación con Dios y en el amor a Jesús, escuchando a Dios y moviéndote con Él. Tener un diario espiritual como base para tu retiro mensual con Dios.
- Con una cultura de compartir con tus hermanos y otros lo que escuchas de Dios y cómo vas creciendo en tu amor por Jesús.
- Identificando áreas específicas de crecimiento para cada año, siendo acompañados por quienes caminan juntos en el discipulado.
Identifique al menos dos acciones que puedan ayudarle a crecer como discípulo centrado en Cristo.